Tahiel y Sofi están aprendiendo a poner nombre a lo que sienten: alegría, tristeza, sorpresa...
Pero su amiga Kaia, una pequeña inteligencia artificial curiosa y brillante, no entiende por qué los humanos ríen, lloran o necesitan un abrazo.
En esta historia cálida y cercana, los niños descubren que sentir es parte de ser humano, mientras Kaia intenta comprenderlo usando luces, sonidos... y muchas preguntas.
A través del juego, la empatía y el humor, los tres amigos descubren que las emociones no se programan... se comparten.
✨ Un cuento ideal para acompañar la alfabetización emocional en casa o en el aula.
Incluye una actividad final interactiva y una nota educativa para padres y docentes sobre emociones e introducción ética a la tecnología.
Perfecto para edades de 3 a 5 años.