Son dulces cadencias que besan el silencio es una renovada poética adecuada a los tiempos presentes. Si la palabra está cargada de esperanza, de sentido, de ritmo, de musicalidad y extasía a los lectores -sean de la edad que fueren-, pero con espíritu juvenil, reconozcamos su esencialidad y universalidad. La obra poética es cual río que fluye con afán de hundir toda mediocridad y el confuso y oscuro mundanal ruido.