En sangre y en llanto est la tierra antigua. La Muerte cautelosa, o abrasante o ambigua pasa sobre las huellas del Cristo de pies sonrosados que reg l grimas y estrellas. La humanidad, inquieta, ve la muerte de un papa y el nacer de un cometa como en el a o mil. Y ve una nueva torre de Babel desmoronarse en hoguera cruel al estampido del ca n y del fusil. Matribus detestata Madre negra a quien el ronco ruido alegra de los leones: Palas, odiosa a las dulces mejillas, puesto que das las flechas y las balas; abominada seas por los corrientes siglos y fugaces edades, porque a pesar de todo, tus fuertes potestades sucumbir n al trueno de oro de las ideas. Amontonad bibliotecas, poblad las pinacotecas con los prodigios del pincel y del buril y del cincel.