" La mirada del señ or presidente era idé ntica a la de un animal muerto. Apenas movió la cabeza para aceptar las palabras de Escobedo. El horno no estaba para bollos y valí a má s llevar la fiesta en paz. A pesar de la victoria le sobraban enemigos, y el comandante en jefe debí a seguir a su lado. Por má s que le llevara la contra no podí a darse el lujo de perderlo. La presidencia valí a má s que su furia." Bestia negra de los historiadores conservadores, í dolo impoluto de los liberales, Benito Juá rez fue siempre una figura controvertida, mucho má s compleja de lo que ambas visiones dejan atisbar. Alejado de los extremos en que se sitú an la hagiografí a y el pasquí n furioso, José Luis Trueba Lara presenta a un polí tico há bil, lleno de claroscuros, amado y temido por igual.