En septiembre de 2023, una carta sin remitente llega al apartado de correos de Miguel Ángel Segura. La escribe una mujer de casi noventa años que trabajó como auxiliar de enfermería en el Sanatorio de Sierra Espuña entre 1954 y 1957. Le pide que suba al edificio antes de ir a verla. Le pide que recorra el pasillo del ala oeste de la planta tercera. Le pide que se fije en la tercera puerta de la derecha.
Lo que el investigador encuentra allí es el principio de un expediente que tardará siete meses en cerrar.
Expediente Sanatorio de Sierra Espuña es la crónica honesta de una investigación real sobre uno de los enclaves más enigmáticos de la geografía del misterio español. Un sanatorio antituberculoso construido en los años treinta en plena sierra murciana, escenario de miles de muertes durante sus veintisiete años de funcionamiento, abandonado desde 1962, hoy en ruinas. Un edificio del que se han contado muchas leyendas. Casi ninguna verdadera. Algunas, sí.
A lo largo del libro, el lector acompaña al investigador en sus visitas al edificio, en sus conversaciones con los últimos testigos vivos del periodo de funcionamiento del centro, en las horas pasadas en archivos municipales y registros civiles, en la noche que durmió dentro del sanatorio en compañía de un vecino que conoce el lugar mejor que nadie, y en la grabación de audio captada a las tres y diecisiete de la madrugada del 9 de marzo, cuando una voz de mujer dijo desde el rellano vacío de la planta tercera dos frases que aún no han sido explicadas.
Una habitación que alguien sigue cuidando después de sesenta años de abandono. Un crucifijo de boj que aparece y desaparece a lo largo de quince años. Doce cajas de archivo que se evaporaron de un depósito oficial en 1974. Cuatro testigos independientes que coinciden en los detalles que ninguna fuente publicada menciona.
Un caso real. Una investigación real. Sin sensacionalismo. Sin respuestas fáciles. Sin las trampas habituales del género.
Una novela corta de investigación basada en hechos reales, escrita con el rigor de un dossier y la atmósfera de una buena novela, donde el lector se olvidará, página a página, de que está leyendo ficción.
Esta es la promesa de la serie EXPEDIENTE. Lo que encontrará dentro, no la rompe.