Nada más comenzar este poemario, con el primer poema, "El esbirro y el hijo pródigo", con su tono, estilo y su medida densa profundidad el lector atento se sumerge en la más limpia, honda y caudalosa corriente de la tradición clásica occidental, en general, y de la poesía lírico/épica en lengua castellana, en particular; juzguen ustedes su final...
... Mas cuando solo una moneda me quedaba en saco
la pieza tintineó como un desvelo,
volver al patio de las arcadias
y desvestir mi piel de la lujuriosa muerte
Ahora yazgo en la hondura del acantilado
Ya las aves se lanzan sobre mis carnes
mi memoria se desvanece como la tarde
y jamás he de recibir perdón alguno
ni la tibieza del abrazo de mi padre.
Y, a partir de aquí, todo lo que viene en este libro es un dejarse llevar por esa aparentemente dulce, tranquila, pero inquietante corriente que nos arrastra de poesía en estado puro.
Matías Escalera Cordero