Debido a un naufragio, un hombre llega a una isla poblada por mujeres Edwin Gillespie, joven ingeniero de Nueva York, llevaba varias semanas de navegaci n a bordo de uno de los paquebotes ingleses que hacen la carrera entre San Francisco y Australia. Nunca hab a conocido un viaje tan triste. Recordaba con dulce nostalgia su navegaci n de tres a os antes, desde los Estados Unidos a las costas de Francia, cuando era oficial del ej rcito americano e iba a guerrear contra los alemanes. Aquella traves a resultaba peligrosa; reinaba a bordo una continua vigilancia por miedo a los submarinos y a las minas flotantes; pero Gillespie ten a entonces como inseparables compa eros la alegr a de una juventud ansiosa de aventuras y el entusiasmo del que va a exponer su vida por un ideal generoso.